En qué creemos

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Comunidad Bíblica

  • Creemos que la única verdadera base del compañerismo cristiano es el amor (amor Ágape) de Cristo, el cual es más grande que cualquier diferencia que podamos tener, y sin el cual no tenemos derecho de proclamar que somos cristianos.
  • Creemos que la adoración a Dios debe ser espiritual. Por lo tanto, permanecemos flexibles y entregados a la dirección del Espíritu Santo para dirigir nuestra alabanza. Creemos que la adoración a Dios debe ser inspirada. Por lo tanto, damos gran lugar a la música en nuestra alabanza. Creemos que la adoración a Dios debe ser inteligente. Por lo tanto, nuestros servicios se diseñan con gran énfasis sobre la enseñanza de la Palabra de Dios, con el fin de que Él nos instruya cómo debe ser alabado. Creemos que la adoración a Dios debe ser fructífera. Por lo tanto, buscamos Su Amor en nuestras vidas como la suprema manifestación de que verdaderamente hemos estado adorándolo.
  • Creemos en las doctrinas fundamentales de la cristiandad ortodoxa evangélica: infalibilidad de la Palabra de Dios, nacimiento virginal de Cristo, su vida impecable, su muerte por nuestros pecados, resurrección corporal, ascensión a la gloria y regreso personal a la tierra.
  • Creemos en lo inequívoco de la Escritura. Que la Biblia; Antiguo y Nuevo Testamento, en los manuscritos, son la inspirada e infalible Palabra de Dios, una revelación escrita completa y final de Dios.
  • Creemos en un Dios Personal, Trascendente, y Soberano, Creador de todo, Eterno, y quien se manifiesta en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  • Creemos que Jesucristo, aunque completamente Dios, se hizo hombre (se humanó) para llevar el sufrimiento por nuestra redención. Fue el Mesías prometido, nació de una virgen, vivió una vida sin mancha y proveyó la expiación de nuestros pecados por medio de su muerte vicaria en la cruz. Fue resucitado por el poder del Espíritu Santo, ascendió de nuevo a la diestra de Dios Padre, y vive para siempre para interceder por nosotros.
  • Creemos que después de que Cristo ascendió al cielo, derramó su Espíritu Santo en los creyentes de Jerusalén, capacitándolos para que ellos cumplieran el mandamiento de predicar el evangelio al mundo entero, una obligación compartida por todos los creyentes hoy.
  • Creemos que todas las personas, por naturaleza, están separadas de Dios y son responsables de su propio pecado, pero que la salvación, la redención, y el perdón son ofrecidos gratuitamente a todos por medio de la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo. Cuando una persona se arrepiente de sus pecados y acepta a Jesucristo como su Señor y Salvador personal, confiando en Él para salvación, esa persona es inmediatamente nacida de nuevo y sellada por el Espíritu Santo, le son perdonados todos sus pecados, y se convierte en un hijo de Dios, destinado a vivir por la eternidad con el Señor.
  • Creemos en la persona y en el trabajo del Espíritu Santo, quien mora, sella y otorga poderes a cada creyente, bautizándolos en el cuerpo de Cristo. También creemos que el Espíritu Santo capacitará a cualquier creyente que pida por fe, permitiendo que él / ella prediquen el evangelio con poder.
  • Creemos que todos los dones del Espíritu Santo mencionados en las Escrituras son válidos hoy, si son ejercidos dentro de las pautas bíblicas. Como creyentes debemos desear los dones, buscando ejercitarlos en amor, con el fin de que pueda ser edificado el cuerpo de Cristo entero. Creemos que el amor es más importante que los dones más espectaculares, y que sin este amor el ejercicio de los dones espirituales es inútil.
  • Creemos que Jesucristo es la cabeza del cuerpo, su iglesia, y que el gobierno de la iglesia debe ser simple y sencillo, y no una burocracia compleja. Deseamos ser guiados por el Espíritu Santo en todas las funciones e instrucciones del ministerio de la iglesia.
  • Esperamos el rapto (arrebatamiento) pre-tribulación de la iglesia, y creemos que la Segunda Venida de Cristo, con sus santos para gobernar en la tierra, será personal, pre-milenial, y visible. Esto nos motiva a llevar una vida santa, a adorar a Dios con corazón sincero, al servicio comprometido, al estudio diligente de la Palabra de Dios, al compañerismo regular, y a la participación del Bautismo por inmersión y de la Santa Cena.
  • Buscamos enseñar la Palabra de Dios por medio de la predicación expositiva, de manera que su mensaje pueda ser aplicado a la vida práctica de la persona, llevándola a una madurez mayor en Cristo.
  • Rechazamos (1º) La creencia de que verdaderos cristianos pueden ser poseídos por demonios; (2º) No compartimos la creencia que la expiación de Jesús fue limitada, en su lugar creemos que Él murió por todas las personas. No compartimos la afirmación que la gracia de Dios no puede ser resistida o que Él ha elegido a algunas personas para ir al infierno, en su lugar creemos que cualquiera que quiere puede venir a Cristo; (3º) “la confesión positiva”, es decir, la creencia del movimiento de fe que Dios puede ser mandado a sanar u obrar milagros en acuerdo con la voluntad del hombre, (4º) la profecía humana que sobrepasa a las Escrituras, (5º) la incorporación de psicología y filosofía humanística y secular como sustituto de la enseñanza bíblica, y (6º) el sobre énfasis en dones espirituales, señales, prodigios y experiencias que sobrepasan o transgreden la enseñanza bíblica. La Palabra de Dios es la base de toda nuestra fe y práctica.
  • Creemos que un demonio llamado Satanás, junto con todos sus ángeles caídos y malvados, llamados también demonios, está destinado a la eternidad en el infierno, y que trata de engañar a los creyentes y frustrar la obra de Dios, pero que puede ser resistido por los creyentes pues tienen el Espíritu Santo, son protegidos por Dios e intercedidos por Jesucristo Nuestro Señor.
  • Creemos que la nación de Israel tiene un lugar especial en el plan de Dios, y que todas las promesas de Dios para Israel serán cumplidas.
  • En Nuestros Servicios, nos enfocamos en una relación personal con Dios por medio de la adoración, la oración, y la enseñanza de la Palabra de Dios. Enseñamos en forma expositiva y por tópicos. No permitimos el hablar en lenguas en voz alta durante los servicios, ni la profecía mientras un estudio bíblico esté en progreso porque no creemos que el Espíritu Santo se interrumpiera a Sí mismo. Tenemos servicios “de ministración ” y reuniones de creyentes específicas cuando estos dones del Espíritu pueden ser ejercitados.
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