EL PLAN DE DIOS


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Vista panorámica Efesio 1:3-10

Adorar a Dios por habernos incluido en su plan es lo menos que podemos hacer en señal de agradecimiento a él. Pablo inicia esta sección diciendo: “Bendito”, que viene del griego euloge de la cual vienen nuestra palabra en castellano elogiar. Y ¿Qué es elogiar a alguien? Es, decirle cosas bonitas, resaltar sus cualidades, hablar de ese alguien cosas buenas, hacerlo sentir bien expresándole lo bueno o bonito que es. Ahora: Hacer todo eso con alguien es adorar. El texto dice: Bendito sea el Dios y Padre.

Dios es digno de ser elogiado, él es digno de ser adorado por habernos incluido en su plan estratégico: Pablo nos dice que él es quien nos bendijo con toda bendición espiritual. Dividiremos estas bendiciones en tres etapas que nos demuestran el efecto pasado, presente y futuro que tiene su plan estratégico en la vida de ese remanente hambriento de Dios del cual hemos estado hablando.

La primera etapa del plan estratégico es: La elección (4-6)

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado

Esta primera estrategia afectó  primeramente nuestro pasado como remanente. El verbo con el cual inicia hablando está en tiempo pasado (Nos escogió). A Dios no se le escapa nada, y desde antes que se dispusiera a hacer el cielo y la tierra (4) así como lo narra el Génesis, él ya había pensado en el pueblo que llamaría para salvarle y apartarle del mal. (5) Nos predestinó para adoptarnos como hijos, así, sin razón, aparentemente sin sentido, sólo porque a él se le antojó, decidió que nosotros fuéramos parte de su plan, no tenemos nada para enorgullecernos y pensar que tenemos algo bueno para que Dios haya decidido salvarnos. (6) Él lo hizo únicamente para la alabanza de la gloria de su gracia, gracia por la cual nos aceptó y nos amó.

La segunda etapa de su plan estratégico es: La redención (7-9)

En los versículos del 7 al 9 leemos: En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo

 Luego de haber elegido a su pueblo, Dios tuvo que hacer algo para acercarlo a él mismo. Nosotros nos alejamos de Dios porque desde el momento que nacemos ya infectados del virus llamado pecado, su palabra nos declara que por cuanto todos hemos pecado, hemos sido destituidos de la gloria de Dios (Rom. 3:23) Así que esta segunda estrategia que afecta nuestro presente es el hecho que hemos sido redimidos por la sangre del cordero. El primer verbo de esta sección aparece en presente (tenemos). Y ¿qué tenemos? Redención, perdón, sabiduría e inteligencia. (7) él perdonó nuestros pecados según las riquezas de su gracia. (8) Dios es lento para la ira y grande en misericordia (Sal. 103:8) y su gracia sobreabunda para seguir redimiendo a quien se acerca a él. Este hecho de la redención afecta nuestro presente porque nos muestra el misterio de su voluntad (9) porque nos lo da a conocer ampliamente según cuándo y cómo él quiere, y es algo que él ya había planeado de antemano.

La tercera etapa de su plan estratégico es: La Restauración (10-15)

De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

La tercera y última estrategia que aprendemos en este pasaje es la restauración, si él nos eligió, nos redime es obvio que nos va a restaurar. El cumplimento (10) de los tiempos del cielo y de la tierra que Pablo menciona es la promesa de la victoria sobre la muerte, y de disfrutar de la (11) herencia que Dios ha preparado para sus hijos a los cuales eligió y redimió. Y esto indiscutiblemente afecta nuestro futuro. La esperanza por la cual vivimos en la tierra sirviendo y adorando a Dios. (12).

Hay una frase que se menciona tres veces en estos versículos “para la alabanza de su gloria” (Los versículos 6, 12 y 14) y esto nos debe decir mucho. Su plan estratégico de la Elección, la Redención y la Restauración no gira en torno a lo usted y/o yo seamos, sino a lo que Él es. Él es Dios y todo, absolutamente todo es para la alabanza de su gloria. Con su plan estratégico se glorifica a sí mismo y por eso Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

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