El mover de Dios en un contexto religioso PARTE II


religioso

Efesio 1:2

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

La semana pasada hablábamos de la Identidad, función, autoridad, obediencia y realidad del mover de Dios en un contexto religioso. Ahora vamos a estudiar el versículo dos y hablaremos de cuatro aspectos importantes que se observan: la bondad, la finalidad, los destinatarios y los remitentes de ese mover en la ciudad de Ahuachapán.

El primer aspectos es La bondad “Gracia” 1:2 El regalo que no merecíamos. Gracia es una palabra tan pequeña pero tan amplia en su significado; tanto que hay muchísimos libros enormes que hablan sobre ella. La mayoría de evangélicos hablamos sobre la gracia aquí, la gracia allá, pero casi nunca la entendemos y mucho menos la aplicamos. La gracia nos determina la Bondad de Dios con nosotros. En estos tiempos la palabra gracia se ha desvalorizado tanto que ha llegado a llegado incluso reducirse a una expresión más de nuestro léxico evangélico.

Veamos dos ejemplos claros de estos.

La prosperidad de un negocio: A la pregunta ¿Qué tal el negocio?

Un no creyente respondería: Pues todo va bien hasta ahorita.

Un creyente respondería: Pues por la gracia de Dios, todo va bien.

Estas respuestas nos indican que el negocio está bien, las dos personas están pasando por un buen momento en sus negocios, y es obvio que la gracia de Dios es la que permite eso. No sólo es que un cristiano reconoce que es por la gracia que las cosas marchan bien. ¿Qué pasaría si los negocios fueran mal?

Al ser librado de un accidente: A la pregunta ¿Cómo estás?

Un no creyente respondería: Me salvé por un pelo.

Un creyente respondería: Por la gracia de Dios no me pasó nada.

Con este ejemplo pasa lo mismo. Supongo que si las personas hubieran fallecido en el accidente ningún ser querido dijera que por gracia de Dios murió.

Y con esto quiero decir que la gracia se ha transformado en un sinónimo de prosperidad, de estabilidad económica, de gozar buena salud, etc.

Lo que Pablo dice es “χάρις” el regalo gratuito de Dios para rescatar al hombre del infierno y acercarlo a él mismo. Así que la gracia de Dios es algo que no podemos explicar a la perfección pero es algo que podemos disfrutar siendo salvos (por gracia). Y también es algo que podemos reflejar a los demás.

La gracia que nos salvó y nos permitió acercarnos a él es la que debemos compartir con los demás, si nosotros no merecíamos eso ¿por qué tendríamos que ser tan exclusivos en cuanto a ella? Nosotros como remanente resistente a la religión debemos a ser más sensibles a la gente. Que como Comunidad Bíblica nunca se nos vaya a ocurrir a implementar leyes que la Biblia no enseña.

Si de gracia recibimos debemos dar de gracia. Mateo 10:8

Aparte de su bondad también podemos notar:

El segundo aspecto es La finalidad “y paz” Pablo saluda con dos palabras que utiliza él en la mayoría de sus cartas. La paz es la finalidad, el fin, el resultado de la comunión con Dios. Y no una paz de felicidad, de que todo está bien, de que no hay problemas. Jesús nos dice Juan 14:27: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, no tengan miedo. Si Jesús habla de una paz que no es como la del mundo, y luego nos advierte que no tengamos miedo supongo que se refiere a que vamos a tener problemas pero que a pesar de eso no tengamos miedo. La comunión con Dios nos va a dar paz en medio de la tormenta. Como pueblo de Dios estamos comprometidos a compartir ese resultado que obtenemos de nuestra comunión con Dios. Y algo muy normal que pasa entre los evangélicos es proyectar una paz que no existe, o proyectar la paz que el mundo ofrece. Yo personalmente lo llamo hipocresía. Si no estamos bien no tenemos por qué aparentar que sí lo estamos. Para nosotros como seguidores de Cristo debemos reflejar la paz que tenemos en medio de las tribulaciones.

La bondad y la finalidad van dirigidas a personas específicas

El tercer aspecto son los destinatarios “a vosotros” todos quisiéramos ser destinatarios verdad. En el estudio anterior vimos que esa carta es dirigida a los santos y fieles de Éfeso. Y en la actualidad es para el remanente hambriento de Dios y que rechaza la religión. Pablo nos saluda: “Gracia y paz”.

No puede existir un destinatario sin un remitente.

El cuarto aspecto son Los remitentes “De Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” remitente es quien remite o envía algo. Si bien es cierto el autor de esta carta es Pablo, pero quien envía la gracia y la paz es Dios Padre y Dios Hijo. Y ellos no solamente son quienes envían la gracia y la paz, sino que son las únicas personas que pueden hacerlo.

Ahora bien, Dios es nuestro respaldo en este tiempo de crisis. Estamos rodeados de una plaga que ha infectado al pueblo de Dios, la religión. Nosotros somos los llamados a que ese mover de Dios se expanda en nuestra ciudad. Dios nos respalda con su gracia y paz.

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