​NO DEJO NADA A MEDIAS

Esta mañana de miércoles 26 de abril mi cuenta personal de Facebook me trajo a la memoria un suceso importante de mi vida. Hace exactamente un año abrí una cuenta en WordPress a la que llamé PAN EN TU MESA. Ese mismo día publiqué mi primer artículo en el blog anunciando que comenzaba a escribir mis prédicas y artículos sobre la Biblia. Recuerdo lo emocionado y a la vez lo abrumado que me sentía de iniciar esa aventura en la web. 

Hace apenas un par de meses atrás dejé de escribir y publicar en el blog. Podría culpar la falta de tiempo, cansancio, estrés o la misma inconformidad de creer que no podía hacerlo mejor. Pero precisamente hoy leía algo en La Biblia que me alentó a continuar escribiendo aparte de las palabras de ánimos que mi esposa y un amigo pastor me han dado.

En Colosenses 3:23 (NVI) dice: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana.

En primer lugar se encuentra el Llamado a la Acción: “Hagan” En medio del entorno en que vivimos hoy en día realmente no podemos estar de brazos cruzados al ver que el evangelio de Jesucristo se degrada, se abarata, se desvaloriza; no podemos estar sin hacer nada ante tanta necesidad de una palabra de ánimo, de amonestación o de salvación de la Palabra de Dios para una juventud que se pierde en este mundo en decadencia. Fácilmente podríamos pasar todo el tiempo haciendo críticas y sugerencias de cómo deberían hacerse las cosas pero el llamado es a hacer y a actuar.

En segundo lugar se encuentra el Llamado a la Determinación: “Hagan lo que hagan” no importa que clase de trabajo hacemos para Dios, si somos músicos, predicadores, pintores, poetas, locutores de diario, escritores, profetas, apóstoles, misioneros, etc, debemos hacerlo bien porque es para Dios y le servimos sólo a él y no a ningún hombre.

En tercer lugar encontramos el Llamado a la Motivación: “Trabajen de buena gana” esta frase me pareció sumamente interesante. Y es que todos necesitamos una motivación para realizar nuestro trabajo de la mejor manera. ¿Cómo podemos trabajar de buena gana en medio de un ambiente hostil? Y creo que no puede haber mayor motivación que la que nos muestra el versículo 24: “conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.” Ya basta de perseguir los aplausos de la gente, ya basta de anhelar los “me gusta” de las redes sociales. Trabajemos de buena gana, continuemos haciendo lo que hacemos para Dios, él se complace de eso.

A partir de hoy continuaré escribiendo con el único propósito de llevar una palabra pertinente a la vida de cualquiera que navega en internet en busca de alimento espiritual. No quiero ser ese tipo de persona que va y entierra su talento, no quiero dejar nada a medias. El ministerio de Dios es un camino de altos y bajos, por lo tanto no debemos perder de vista el llamado a la acción, determinación y motivación.

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Principios Bíblicos para personas que emigran de sus iglesias

 

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En mi vecindario se encuentra una pequeña iglesia que se reúne en una casa, siempre me encanta ver la manera en que adoran, nunca la he visitado pero estoy un poco inquieto en llegar un día con mi esposa para conocerlos, quizás algún día lo haga. Hace unos pocos días mientras pasaba cerca con mi esposa, volví a ver y pude observar mesas dentro de la casa como si se preparaban para una cena, justo en ese momento escuché una voz en mi oído que me dijo; No debes discriminar a otros cristianos, al instante me desconcerté por esas palabras y vinieron a mi mente las múltiples veces que con desagrado expresé una crítica hacia el modelo de eclesiología que algunas iglesias locales tienen. Quizás con la intención de justificarme pudiera decir que es probable que por mi mala experiencia en una iglesia tradicional haya guardado una especie de rencor hacia las denominaciones y sus prácticas extrañas poco bíblicas, sin embargo no tengo la menor duda que fue la voz de Dios la que escuché y que fue tan real que hasta tuve que preguntarle a mi esposa si ella también la había escuchado.

Esa voz que había escuchado realmente me robó la paz, me inquietó, me incomodó y debido a eso busqué algo en la Biblia que tuviera relación con lo que había escuchado y encontré lo siguiente en 1 Corintios 1

Dios me eligió para ser apóstol de Jesucristo, y también los eligió a ustedes para que vivan unidos a él y formen parte de su pueblo elegido. Así estarán unidos a nosotros y a todos los que adoran y alaban a nuestro Señor Jesucristo en todo el mundo. (TLA)

Quisiera exponer tres principios que encontré en este texto que pueden ser útiles para entender un modelo de vida cristiana más bíblica que consecuentemente se apegue más a la palabra de Dios y nos ayude a ser mejores cristianos.

El primer principio tiene que ver con la palabra ELEGIR. Dios siempre toma la iniciativa al elegir, llamar y atraer a los creyentes a sí mismo. Pablo dice: “Dios me eligió a mí y los eligió a ustedes”. Dios tiene propósitos y para eso él elige personas para salvarlos y para que le sirvan. Sintámonos felices de que su gracia nos haya alcanzado, sintámonos comprometidos a servirle en lo que lo que él nos encargue.

El segundo principio tiene que ver con la palabra UNIR. Dios nos ha elegido para para dos cosas. Primero para que vivamos unidos a él y segundo para que vivamos unidos a su pueblo. Siempre me gustó representar el cristianismo con la Cruz de Cristo. La cruz tiene dos piezas, el madero vertical y el horizontal, el vertical representa la relación personal que uno tiene únicamente con Dios y la vertical representa la relación personal que uno tiene con los demás cristianos. No puede haber cristianismo únicamente con una relación con Dios, ya que nadie puede decir que tiene una relación con el padre y no relacionarse a su hermano. (1 Juan 4:20). La metáfora anterior de la Cruz de Cristo la utilizo porque siempre recuerdo la manera en que Dios nos llama a seguirlo cuando él nos elije. En Mateo 16:24 él dice: “Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a cargar su cruz y a hacer lo que yo les diga”. Pablo dice: “Así estarán unidos a nosotros y a todos…en el mundo” Esto realmente tocó mi vida y quiero compartirla: Nosotros estamos unidos o debemos estar unidos a otros cristianos de otros lugares, es decir a aquellos a quienes Dios también ha elegido y llamado. Este argumento puede sonar repetitivo, y mejor dicho, lo es. Pero lo que intento dar a entender es que tiene que pasar de algo teórico a lo práctico. Uno realmente debe tener unidad con los demás cristianos aunque tengan prácticas con las que uno no encaja, aunque tengan creencias y tradiciones que han mal entendido en la Biblia siguen siendo hijos de Dios. Y uno no tiene derecho a burlarse ni a discriminar. Si es posible uno debe ayudar pero sino no uno debe respetar y orar por los ellos.

El tercer principio tiene que ver con la palabra FUNGIR. Este es el último principio que pude encontrar en este pasaje tiene que ver con la función que debemos realizar como elegidos, personas elegidas por Dios. Y es la de adorar “…a todos los que adoran y alaban a nuestro Señor Jesucristo en todo el mundo.” Somos adoradores, hemos sido llamados a adorar a Dios y nuevamente voy a decir algo muy trillado pero con la única intención que no sea sólo teórico sino práctico; Y adoradores es algo mucho más amplio que cantar o tocar algún instrumento. En la iglesia donde sirvo creemos que la adoración en comunidad empieza desde el momento en que empezamos juntarnos para el culto y conversamos lo bien o lo mal que nos fue durante la semana, la adoración en la iglesia empieza cuando realmente tenemos comunidad. Somos adoradores y debemos hacerlo con nuestra vida completa porque para eso hemos sido elegidos. Nuestra actitud, nuestros modales, nuestras palabras, nuestra forma de ser debe ser adoración a Dios. Si limitamos esa palabra a su uso exclusivo para músicos o cantores y pintores en el caso de Comunidad Bíblica o sólo para uso de un púlpito, estamos devaluando la palabra adorar.

Todos los creyentes en Cristo Jesús lavados con su sangre y sellados por el Espíritu Santo somos hermanos y debemos amarnos independientemente de la doctrina o eclesiología que se practique e incluso su tenencia soteriológica. Hemos sido llamados a estar unidos a Cristo y a los demás para adorar. Quiero hacer una invitación a que podamos darnos la oportunidad de conocer a personas y amarlas. Dios señaló mi error, tuvo que hacerlo así y lo he comprendido y lo comparto porque sé que no soy el único. Día tras día conozco a más creyentes que al igual que yo han salido de sus iglesias por motivos similares y quiero animarlos a perdonar y a amar, no es necesario que regresen si ya encontraron otra iglesia local a la que se han unido pero si es necesario que renueven su pensamiento y tengan claro para lo que hemos sido elegidos.

El Cristianismo (De lo teórico a lo práctico)

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Es inevitable no darse cuenta de los comentarios negativos que surgen en contra de las iglesias orgánicas, emergentes o en casa o como usted quiera llamarles. Se dice que se está predicando un evangelio diferente o se están llevando a cabo prácticas que no encajan con el sistema eclesial actual o que no siguen el patrón litúrgico establecido o incluso que su teología es liberal. Yo creería que no es un evangelio diferente ni mucho menos otro evangelio sino más bien uno con menos discurso y con más práctica. Meditando un poco en ese tipo de comentarios el Espíritu Santo me ha guiado a este versículo de la Biblia que está en Mateo 25:40

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Esta es la declaración de un rey juzgando a las personas por las cosas que hicieron o no hicieron cuando tuvieron la oportunidad.

El cristianismo en estos tiempos ha sido tan desvalorizado que ahora sólo se identifica a un cristiano por sus saludos, por su jerga de “siervo”, “varón”, “hermano” o por visitar a la iglesia cada domingo pero no por su forma de comportarse en la calle, en el transporte colectivo, o en su vecindario. Y es que creo que como seguidores de Jesús debemos vivir un evangelio más práctico que teórico, seguir a Jesús como la Biblia lo describe nos lleva, nos sugiere un cristianismo vivencial, intencional e integral y no sólo un discurso de púlpito repetitivo.

En primero lugar, seguir a Jesús nos lleva a vivir en simplicidad. Vivir en simplicidad tiene que ver con un estilo de vida cristiana simple. Usualmente los cristianos somos muy tentados a complicar lo simple y cuando esto pasa tomamos el principio Bíblico de ayudar al necesitado como cuestión de un programa, de un proyecto o de un evento. No sé en qué momento de la vida de la iglesia este principio de ayudar al necesitado dejó de ser una función para cada cristiano y se convirtió en una actividad que desarrolla una comisión de un departamento de la iglesia. Ser cristiano tiene que pasar de un título a una característica. Los versículos 35 y 36 detallan una serie de cosas que podemos realizar en simplicidad, como por ejemplo: alimentar a quien tiene hambre; dar un vaso de agua a quien tiene sed, dar alojamiento a alguien que está literalmente lejos de su casa y no tiene donde dormir una o más noches, regalar ropa en buen estado a aquel que no tiene, visitar a quien está enfermo o está preso en la cárcel. Estas son las cosas que menciona el Rey que nos va a juzgar en aquel día y una buena pregunta sería: ¿Lo estamos haciendo? Y si lo estamos haciendo es ¿porque nos nace de nuestro corazón lleno de amor al prójimo o porque es parte de una actividad pre-programada? Y no quiero decir que esas actividades sean malas, o sea pecado, no para nada, pero creo que han llegado a tener un fuerte impacto negativo en la vida de los cristianos robándonos la oportunidad de ejercer nuestra función evangélica como iniciativa dentro de nosotros como mover del Espíritu Santo.

En segundo lugar, seguir a Jesús nos lleva a vivir en humildad. Vivir en humildad tiene que ver con un estilo de vida cristiano humilde. Sin pretender tenerlo todo o tener mucho para poder ayudar a alguien, y digo esto porque ya he escuchado de personas que esperan que Dios las bendiga (económicamente) para poder compartir con sus bendiciones y aunque creo que sea sensato ese pensamiento también nos aleja del principio fundamental de ayudar al necesitado. No se necesita ser multimillonario para regalar un vaso de agua a alguien que tiene sed, aunque nunca antes en la vida hayamos visto a este alguien. Vivir en humildad nos llevará a entender las necesidades que existen en la vida cotidiana, vivir humildemente nos hará tener un corazón sensible y compasivo para con el prójimo. Cuando dejamos de vivir en humildad y empezamos a perseguir un estatus para poder ser aceptado por algún grupo de personas, empezamos a codearnos con personas que probablemente no tengan ninguna necesidad material, y esto también nos roba la bendición de poder ejercer nuestra función como cristianos ayudando a las personas necesitadas.

Y en tercer, seguir a Jesús nos lleva a vivir en comunidad. Vivir en comunidad tiene que ver con un estilo de vida cristiano comunitario. Yo creo que la mejor manera de conocer las necesidades de los demás y entender la dimensión y la complejidad de sus problemas es conviviendo. Convivir diariamente con alguien nos lleva consecuentemente a fomentar cierta confianza, a tal grado que es casi inevitable no darse cuenta de las situaciones difíciles que nuestros amigos pasan o que ellos mismos se sientan en la confianza de expresarlo abiertamente y pedir ayuda. Seguir a Jesús según la Biblia no es posible sin las relaciones interpersonales con los demás. En este punto quiero expresar mi total indiferencia con las mega iglesias, ahí donde nadie se conoce y se pierde el interés de convivir como hermanos en Cristo, con esto no digo que ahí no esté Dios o que no sean cristianos de manera genuina, no quiero que se me mal entienda. Yo no soy quien para emitir un juicio de este tipo pero sí puedo decir que ahí se pierde la convivencia espontánea y natural que caracterizó a los primeros cristianos del Primer Siglo.

Todo esto no es un nuevo evangelio es simplemente volver a la expresión sencilla de iglesia, es un cristianismo que va de lo teórico a lo práctico. Quiero hacer un llamado a la acción a los que leen este artículo; practiquemos las buenas obras con el prójimo, con el vecino, con los demás pasajeros de transporte colectivo, con sus compañeros de trabajo y que su vida evidencie un cristianismo práctico a tal punto que su testimonio sea más evangelizador que su discurso.