¿Un amor viejo o un viejo amor?

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¿Has considerado la idea de envejecer junto al amor de tu vida?

Creo que cualquiera de nosotros ha imaginado en algún momento de nuestras vidas, de manera muy tierna, un fantasioso cuadro de nuestra vejez al lado de la persona a quien uno desmedidamente se entregó en cuerpo y alma; si alguien no lo ha hecho me atrevería a decir que nunca ha experimentado el maravilloso don de amar.

Innumerables veces, aún despierto, sueño de manera usual con la imagen de mi mujer con su rostro invadido de arrugas, y a su vez contemplo imágenes borrosas de un posible recorrido en el caminar del matrimonio; digo borrosas imágenes porque aún no logro con claridad siquiera imaginar por lo que parejas ancianas han pasado para poder disfrutar de una vejez enamorada. Llegar a la vejez en nuestros días, sin duda alguna se ha convertido en algo poco común, eso sin agregar una vejez en la maravillosa experiencia matrimonial. Ahora bien, contemplar una que otra fotografía de ancianos amándose con ternura, me hace reflexionar en sus vidas y preguntarme como lograron sobreponerse ante las dificultades que mantener un matrimonio estable conlleva. Lo que puedo tener claro al respecto es que no fue fácil y por tal razón es digno de alabar.

Dicho esto, quiero expresar a mis cortos 29 años de edad y casi 4 de matrimonio con mi esposa, cosa que a cualquiera le podría parecer muy poco, y que en realidad lo es, que estoy enteramente dispuesto a soportar las inclemencias de la vida y enfrentar enamorado todas y cada una de las circunstancias que tengamos que vivir, con tal de terminar esta carrera que un 21 de diciembre del año 2014 comencé.

– Joel A. Magaña

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​NO DEJO NADA A MEDIAS

Esta mañana de miércoles 26 de abril mi cuenta personal de Facebook me trajo a la memoria un suceso importante de mi vida. Hace exactamente un año abrí una cuenta en WordPress a la que llamé PAN EN TU MESA. Ese mismo día publiqué mi primer artículo en el blog anunciando que comenzaba a escribir mis prédicas y artículos sobre la Biblia. Recuerdo lo emocionado y a la vez lo abrumado que me sentía de iniciar esa aventura en la web. 

Hace apenas un par de meses atrás dejé de escribir y publicar en el blog. Podría culpar la falta de tiempo, cansancio, estrés o la misma inconformidad de creer que no podía hacerlo mejor. Pero precisamente hoy leía algo en La Biblia que me alentó a continuar escribiendo aparte de las palabras de ánimos que mi esposa y un amigo pastor me han dado.

En Colosenses 3:23 (NVI) dice: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana.

En primer lugar se encuentra el Llamado a la Acción: “Hagan” En medio del entorno en que vivimos hoy en día realmente no podemos estar de brazos cruzados al ver que el evangelio de Jesucristo se degrada, se abarata, se desvaloriza; no podemos estar sin hacer nada ante tanta necesidad de una palabra de ánimo, de amonestación o de salvación de la Palabra de Dios para una juventud que se pierde en este mundo en decadencia. Fácilmente podríamos pasar todo el tiempo haciendo críticas y sugerencias de cómo deberían hacerse las cosas pero el llamado es a hacer y a actuar.

En segundo lugar se encuentra el Llamado a la Determinación: “Hagan lo que hagan” no importa que clase de trabajo hacemos para Dios, si somos músicos, predicadores, pintores, poetas, locutores de diario, escritores, profetas, apóstoles, misioneros, etc, debemos hacerlo bien porque es para Dios y le servimos sólo a él y no a ningún hombre.

En tercer lugar encontramos el Llamado a la Motivación: “Trabajen de buena gana” esta frase me pareció sumamente interesante. Y es que todos necesitamos una motivación para realizar nuestro trabajo de la mejor manera. ¿Cómo podemos trabajar de buena gana en medio de un ambiente hostil? Y creo que no puede haber mayor motivación que la que nos muestra el versículo 24: “conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.” Ya basta de perseguir los aplausos de la gente, ya basta de anhelar los “me gusta” de las redes sociales. Trabajemos de buena gana, continuemos haciendo lo que hacemos para Dios, él se complace de eso.

A partir de hoy continuaré escribiendo con el único propósito de llevar una palabra pertinente a la vida de cualquiera que navega en internet en busca de alimento espiritual. No quiero ser ese tipo de persona que va y entierra su talento, no quiero dejar nada a medias. El ministerio de Dios es un camino de altos y bajos, por lo tanto no debemos perder de vista el llamado a la acción, determinación y motivación.

Principios Bíblicos para personas que emigran de sus iglesias

 

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En mi vecindario se encuentra una pequeña iglesia que se reúne en una casa, siempre me encanta ver la manera en que adoran, nunca la he visitado pero estoy un poco inquieto en llegar un día con mi esposa para conocerlos, quizás algún día lo haga. Hace unos pocos días mientras pasaba cerca con mi esposa, volví a ver y pude observar mesas dentro de la casa como si se preparaban para una cena, justo en ese momento escuché una voz en mi oído que me dijo; No debes discriminar a otros cristianos, al instante me desconcerté por esas palabras y vinieron a mi mente las múltiples veces que con desagrado expresé una crítica hacia el modelo de eclesiología que algunas iglesias locales tienen. Quizás con la intención de justificarme pudiera decir que es probable que por mi mala experiencia en una iglesia tradicional haya guardado una especie de rencor hacia las denominaciones y sus prácticas extrañas poco bíblicas, sin embargo no tengo la menor duda que fue la voz de Dios la que escuché y que fue tan real que hasta tuve que preguntarle a mi esposa si ella también la había escuchado.

Esa voz que había escuchado realmente me robó la paz, me inquietó, me incomodó y debido a eso busqué algo en la Biblia que tuviera relación con lo que había escuchado y encontré lo siguiente en 1 Corintios 1

Dios me eligió para ser apóstol de Jesucristo, y también los eligió a ustedes para que vivan unidos a él y formen parte de su pueblo elegido. Así estarán unidos a nosotros y a todos los que adoran y alaban a nuestro Señor Jesucristo en todo el mundo. (TLA)

Quisiera exponer tres principios que encontré en este texto que pueden ser útiles para entender un modelo de vida cristiana más bíblica que consecuentemente se apegue más a la palabra de Dios y nos ayude a ser mejores cristianos.

El primer principio tiene que ver con la palabra ELEGIR. Dios siempre toma la iniciativa al elegir, llamar y atraer a los creyentes a sí mismo. Pablo dice: “Dios me eligió a mí y los eligió a ustedes”. Dios tiene propósitos y para eso él elige personas para salvarlos y para que le sirvan. Sintámonos felices de que su gracia nos haya alcanzado, sintámonos comprometidos a servirle en lo que lo que él nos encargue.

El segundo principio tiene que ver con la palabra UNIR. Dios nos ha elegido para para dos cosas. Primero para que vivamos unidos a él y segundo para que vivamos unidos a su pueblo. Siempre me gustó representar el cristianismo con la Cruz de Cristo. La cruz tiene dos piezas, el madero vertical y el horizontal, el vertical representa la relación personal que uno tiene únicamente con Dios y la vertical representa la relación personal que uno tiene con los demás cristianos. No puede haber cristianismo únicamente con una relación con Dios, ya que nadie puede decir que tiene una relación con el padre y no relacionarse a su hermano. (1 Juan 4:20). La metáfora anterior de la Cruz de Cristo la utilizo porque siempre recuerdo la manera en que Dios nos llama a seguirlo cuando él nos elije. En Mateo 16:24 él dice: “Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a cargar su cruz y a hacer lo que yo les diga”. Pablo dice: “Así estarán unidos a nosotros y a todos…en el mundo” Esto realmente tocó mi vida y quiero compartirla: Nosotros estamos unidos o debemos estar unidos a otros cristianos de otros lugares, es decir a aquellos a quienes Dios también ha elegido y llamado. Este argumento puede sonar repetitivo, y mejor dicho, lo es. Pero lo que intento dar a entender es que tiene que pasar de algo teórico a lo práctico. Uno realmente debe tener unidad con los demás cristianos aunque tengan prácticas con las que uno no encaja, aunque tengan creencias y tradiciones que han mal entendido en la Biblia siguen siendo hijos de Dios. Y uno no tiene derecho a burlarse ni a discriminar. Si es posible uno debe ayudar pero sino no uno debe respetar y orar por los ellos.

El tercer principio tiene que ver con la palabra FUNGIR. Este es el último principio que pude encontrar en este pasaje tiene que ver con la función que debemos realizar como elegidos, personas elegidas por Dios. Y es la de adorar “…a todos los que adoran y alaban a nuestro Señor Jesucristo en todo el mundo.” Somos adoradores, hemos sido llamados a adorar a Dios y nuevamente voy a decir algo muy trillado pero con la única intención que no sea sólo teórico sino práctico; Y adoradores es algo mucho más amplio que cantar o tocar algún instrumento. En la iglesia donde sirvo creemos que la adoración en comunidad empieza desde el momento en que empezamos juntarnos para el culto y conversamos lo bien o lo mal que nos fue durante la semana, la adoración en la iglesia empieza cuando realmente tenemos comunidad. Somos adoradores y debemos hacerlo con nuestra vida completa porque para eso hemos sido elegidos. Nuestra actitud, nuestros modales, nuestras palabras, nuestra forma de ser debe ser adoración a Dios. Si limitamos esa palabra a su uso exclusivo para músicos o cantores y pintores en el caso de Comunidad Bíblica o sólo para uso de un púlpito, estamos devaluando la palabra adorar.

Todos los creyentes en Cristo Jesús lavados con su sangre y sellados por el Espíritu Santo somos hermanos y debemos amarnos independientemente de la doctrina o eclesiología que se practique e incluso su tenencia soteriológica. Hemos sido llamados a estar unidos a Cristo y a los demás para adorar. Quiero hacer una invitación a que podamos darnos la oportunidad de conocer a personas y amarlas. Dios señaló mi error, tuvo que hacerlo así y lo he comprendido y lo comparto porque sé que no soy el único. Día tras día conozco a más creyentes que al igual que yo han salido de sus iglesias por motivos similares y quiero animarlos a perdonar y a amar, no es necesario que regresen si ya encontraron otra iglesia local a la que se han unido pero si es necesario que renueven su pensamiento y tengan claro para lo que hemos sido elegidos.