Hombres, hombres de verdad

Boda

El enemigo a través de la sociedad actual está muy empeñado en destruir la familia. Actualmente se busca empoderar a la mujer y suplante el papel del hombre en el hogar, se está promoviendo el aborto, se promueve la homosexualidad y hacer ver normal que un niño tenga dos padres o dos madres y muchas otras aberraciones más.

Me alegra mucho que podamos celebrar el matrimonio y la familia hoy.

Estos temas son de mis favoritos y soy muy bendecido de poder exponer la palabra de Dios en el marco de este 14 ° aniversario de matrimonio de nuestros hermanos.

Hermanos varones, pueden irse preparando porque esta noche les voy a pegar, y les voy a pegar muy fuerte con esta Biblia que es muy grande. Y estoy seguro que les va a doler.

Los invito a leer Efesios 5:25 que dice: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Hombres, hay les voy, prepárense. Quizás después, algún día mi esposa pueda pegarles a las mujeres también.

Dios tiene un interés que se toma muy en serio respecto al papel del hombre como esposo y como padre. En este pasaje encontramos tres puntos fundamentales como lineamientos para los hombres cabezas de hogar y estos puntos son: un mandamiento, un modelo y un desafío de parte de Dios para los esposos.

En primer lugar tenemos el MANDAMIENTO que Dios le da a los esposos. (Maridos, amad a vuestras mujeres,) Me gusta gastarme una broma cristiana y suelo preguntarme: ¿Por qué Dios pidió a los esposos amar a la esposa y a las esposas sólo les pide que respeten a su esposo? Sin duda Dios nos dio la tarea más difícil a los hombres. Porque a las mujeres no hay que comprenderlas solamente “amarlas”… y eso es muy difícil.

Hace unos días compartía un recuerdo que la red social Facebook me hacía y era de mi abuelo tocando el violín. Y hace tres años escribí como descripción de la fotografía: – Recuerdo la mayoría de cosas que él me enseñó de la Biblia cuando yo era un niño.

Espero que no les moleste que ponga de ejemplo de mi papá, que en realidad es mi abuelo pero fue la figura paterna que Dios me permitió tener. Creo que ponerlo de ejemplo es una manera de honrarlo a él y él mismo me enseñó a que tenía que honrarlo si quería llegar a viejo, y ya llegué, y estoy aquí practicando lo que una vez aprendí de él.

El mandamiento es amar. Maridos, amad a vuestras mujeres”. AMAD el verbo está en imperativo y nos está diciendo que debemos hacerlo. No es opción.

Hablemos un poco más del tipo de amor en este segundo punto.

En segundo lugar tenemos el MODELO de Dios para los esposos. (…así como Cristo amó a la iglesia) Dios nos plantea un modelo de liderazgo en la familia que es simple y a la vez complejo; Amar a la esposa así como Cristo ama a la iglesia, tanto que entregó su propia vida. ¡Vaya modelo! Veamos un poco más de cerca ese amor tan intenso que debemos imitar con nuestras esposas:

Amor desinteresado e incondicional: Y es que desde novios o incluso desde antes estamos poniendo condiciones a veces físicas, a veces de personalidad; cuando hombres, el único requisito es que sea una mujer que ame a Dios. Si esta mujer posee belleza es un extra. ¡Gloria a Dios por eso! Enamorarse o llegar a amar a una mujer que cumple todos y cada uno de nuestros requisitos es fácil; pero permítame decir que tal mujer no existe, no hay mujeres perfectas físicamente y con sentimientos perfectos y emociones controladas y que llenen todas nuestras expectativas y suplan nuestras necesidades egoístas y carnales, pero sí hay mujeres que aman a Dios y vamos a desarrollar el amor desinteresado e incondicional de Jesús con esa mujer imperfecta, que a veces será débil, a veces será terca, a veces quizás impulsiva o dramática. Pero el modelo que se nos plantea es amar así como Cristo nos ama como su iglesia.

Tampoco estoy diciendo que debamos casarnos con la peor mujer del mundo sólo para poner en práctica el amor desinteresado e incondicional, debemos ser sabios y casarnos con una mujer que sea la voluntad de Dios y no que sea perfecta humanamente hablando.

Nosotros, como iglesia, no somos perfectos, le fallamos a Jesús y él nos perdona, nos entiende y no nos deja. Entonces sigamos ese modelo de hombres esposos cristianos.

Hemos visto el mandamiento, el modelo y por último el desafío.

 

En tercer y último punto tenemos El DESAFÍO de Dios para los esposos.

(…y se entregó a sí mismo por ella) Amor hasta la muerte: En las bodas se acostumbra preguntar a los contrayentes: ¿Promete amar y respetar a su esposa hasta que la muerte los separe? ¡La pregunta! Cuando supe que iba a tener que responderla pensé y quise verla más allá de solamente la fidelidad y lealtad de no separarme antes, yo relacioné esa pregunta con la decisión de Jesús de entregarse a sí mismo por la esposa que ama. Tengo tan presente la mejor predicación que mi padre me dio, su mejor prédica fue su vida entera dedicado a una mujer complicadísima como cualquier otra mujer, con 60 años de matrimonio estable (no económicamente) fuimos pobres y mi padre trabajó duro y amó a mi madre hasta que la sepultamos hace un par de meses atrás. Aunque fue mi madre quien falleció antes, mi padre se gastó su vida para proveer lo necesario para su esposa y sus hijos, la cuidó durante toda su etapa de enfermedad que casi fueron 15 años y en sus últimos días la alimentó, aseó y la amó.

Hombres seamos hombres de verdad, hombres como Jesús y amemos a nuestras mujeres con el amor de Dios. Bíblicamente son esposas pero espiritualmente son nuestras hermanas y debemos amarlas.

Hace unas semanas comencé a leer un libro que se llama “SED DE DIOS” y me ha ministrado tanto que incluso los agradecimientos del autor me marcaron y les cito textualmente: “Por último, una palabra para mi padre. Puedo recordar a mi madre riéndose de tal forma en la mesa mientras cenábamos que le caían las lágrimas por las mejillas. Era una mujer muy feliz. Pero especialmente cuando volvías a casa los lunes. Habías estado fuera dos semanas(o a veces tres o cuatro). Ella resplandecía los lunes por la mañana cuando tú estabas en casa”.

 Fue en ese momento en que me planteé una nueva forma de pensar: El mejor regalo que les daré a mis hijos no será una casa, ni estudios, ni alimentos sino una madre feliz.

La base del matrimonio es el llamado de Dios a disponer y entregar la vida del hombre a una hija suya.

 

Desde el comienzo de la humanidad, Dios dejó en claro que él quería que el hombre y la mujer se uniesen para formar una familia. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27-28).

Fomentemos el valor que la familia tiene en el plan de Dios. Hombres, amemos a Dios y cumplamos su voluntad porque su voluntad es agradable y perfecta, porque sus pensamientos son de bien y no de mal para nosotros.   

Hombres Solteros:  Sin rodilla no hay costilla, oren a Dios por una mujer que ame a Dios.

Mujeres Solteras:  Amen a Dios y su palabra para que sean mujeres virtuosas.

Hombres Casados: Amen a sus mujeres de la misma manera en que Jesús ama su iglesia.

Mujeres Casadas: Respeten a sus maridos y estén sujetas a él.

Dios debe ser glorificado en la familia: Y por eso es en Deuteronomio 6:4-9 leemos: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Familias: Glorifiquen al Señor, Él es UNO y no hay nadie como él, Familias; amemos al Señor Dios Jehová con todo nuestro corazón, alma y fuerzas y hay que enseñar a los hijos a hacerlo

Ministremos en casa a la esposa y a los hijos con la Palabra de Dios, enseñemos los principios Bíblicos que Dios establece. Que Dios sea glorificado en medio de la familia y salvemos generaciones de la influencia negativa del mundo.

 

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¿Un amor viejo o un viejo amor?

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¿Has considerado la idea de envejecer junto al amor de tu vida?

Creo que cualquiera de nosotros ha imaginado en algún momento de nuestras vidas, de manera muy tierna, un fantasioso cuadro de nuestra vejez al lado de la persona a quien uno desmedidamente se entregó en cuerpo y alma; si alguien no lo ha hecho me atrevería a decir que nunca ha experimentado el maravilloso don de amar.

Innumerables veces, aún despierto, sueño de manera usual con la imagen de mi mujer con su rostro invadido de arrugas, y a su vez contemplo imágenes borrosas de un posible recorrido en el caminar del matrimonio; digo borrosas imágenes porque aún no logro con claridad siquiera imaginar por lo que parejas ancianas han pasado para poder disfrutar de una vejez enamorada. Llegar a la vejez en nuestros días, sin duda alguna se ha convertido en algo poco común, eso sin agregar una vejez en la maravillosa experiencia matrimonial. Ahora bien, contemplar una que otra fotografía de ancianos amándose con ternura, me hace reflexionar en sus vidas y preguntarme como lograron sobreponerse ante las dificultades que mantener un matrimonio estable conlleva. Lo que puedo tener claro al respecto es que no fue fácil y por tal razón es digno de alabar.

Dicho esto, quiero expresar a mis cortos 29 años de edad y casi 4 de matrimonio con mi esposa, cosa que a cualquiera le podría parecer muy poco, y que en realidad lo es, que estoy enteramente dispuesto a soportar las inclemencias de la vida y enfrentar enamorado todas y cada una de las circunstancias que tengamos que vivir, con tal de terminar esta carrera que un 21 de diciembre del año 2014 comencé.

– Joel A. Magaña

​NO DEJO NADA A MEDIAS

Esta mañana de miércoles 26 de abril mi cuenta personal de Facebook me trajo a la memoria un suceso importante de mi vida. Hace exactamente un año abrí una cuenta en WordPress a la que llamé PAN EN TU MESA. Ese mismo día publiqué mi primer artículo en el blog anunciando que comenzaba a escribir mis prédicas y artículos sobre la Biblia. Recuerdo lo emocionado y a la vez lo abrumado que me sentía de iniciar esa aventura en la web. 

Hace apenas un par de meses atrás dejé de escribir y publicar en el blog. Podría culpar la falta de tiempo, cansancio, estrés o la misma inconformidad de creer que no podía hacerlo mejor. Pero precisamente hoy leía algo en La Biblia que me alentó a continuar escribiendo aparte de las palabras de ánimos que mi esposa y un amigo pastor me han dado.

En Colosenses 3:23 (NVI) dice: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana.

En primer lugar se encuentra el Llamado a la Acción: “Hagan” En medio del entorno en que vivimos hoy en día realmente no podemos estar de brazos cruzados al ver que el evangelio de Jesucristo se degrada, se abarata, se desvaloriza; no podemos estar sin hacer nada ante tanta necesidad de una palabra de ánimo, de amonestación o de salvación de la Palabra de Dios para una juventud que se pierde en este mundo en decadencia. Fácilmente podríamos pasar todo el tiempo haciendo críticas y sugerencias de cómo deberían hacerse las cosas pero el llamado es a hacer y a actuar.

En segundo lugar se encuentra el Llamado a la Determinación: “Hagan lo que hagan” no importa que clase de trabajo hacemos para Dios, si somos músicos, predicadores, pintores, poetas, locutores de diario, escritores, profetas, apóstoles, misioneros, etc, debemos hacerlo bien porque es para Dios y le servimos sólo a él y no a ningún hombre.

En tercer lugar encontramos el Llamado a la Motivación: “Trabajen de buena gana” esta frase me pareció sumamente interesante. Y es que todos necesitamos una motivación para realizar nuestro trabajo de la mejor manera. ¿Cómo podemos trabajar de buena gana en medio de un ambiente hostil? Y creo que no puede haber mayor motivación que la que nos muestra el versículo 24: “conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.” Ya basta de perseguir los aplausos de la gente, ya basta de anhelar los “me gusta” de las redes sociales. Trabajemos de buena gana, continuemos haciendo lo que hacemos para Dios, él se complace de eso.

A partir de hoy continuaré escribiendo con el único propósito de llevar una palabra pertinente a la vida de cualquiera que navega en internet en busca de alimento espiritual. No quiero ser ese tipo de persona que va y entierra su talento, no quiero dejar nada a medias. El ministerio de Dios es un camino de altos y bajos, por lo tanto no debemos perder de vista el llamado a la acción, determinación y motivación.